DIOS, HOMBRE Y CIENCIA.
"la religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión estaría coja también".
Albert Einstein.
Creer o no creer. Es la disyuntiva que se le presenta al hombre en relación a Dios. Parece sencilla la elección, pero para algunos luce todo lo contrario. A mi, me ha parecido fácil y hasta lógico creer en la existencia de Dios, con su poder y amor para todo lo que ha creado. Nací de padres creyentes; mi abuela y mi madre rezaron diariamente el Santo Rosario, hasta que ya no pudieron, de tal manera que hubo gran influencia en nuestra creencia en base a la fe. Posteriormente, en mis estudios médicos, ante la sabia, compleja y perfecta composición, estructura y funcionamiento del cuerpo humano, de cada uno de sus elementos, órganos y sistemas, comprendí que ello no podía ser producto de un proceso evolutivo natural, realizado al azar en el tiempo, nacido de la nada, sin orientación alguna y sin objetivos definidos; sino más bien, la obra consciente y planificada de un creador omnipotente y omnisciente. A partir de ese momento, a mi fe se agregó la certidumbre en lo creído y desde entonces, he comprendido que todo lo que llamamos ciencia no es más que el estudio, descubrimiento, seguimiento y manejo, hasta donde se ha podido, de todo lo que por Él fue creado.
En la medida de su capacidad, empeño y finitud, el hombre ha podido avanzar en los amplios campos de ese conocimiento, en diferentes ordenes, tanto micro como macro universales, proporcionando logros y cambios que anteriormente lucían inalcanzables, arrojando luces sobre todo fenómeno natural conocido. Sin embargo, en toda ciencia, en la base o cima de los objetivos por alcanzar, se han encontrado topes o límites infranqueables e incomprensibles a la mente humana, que han impedido conclusiones definitivas y valederas, tal como sucede con la comprensión del átomo y sus diferentes componentes, con la formación y leyes del universo, el origen y esencia de la vida, la explosión del período Cámbrico, por poner algunos ejemplos. Ante esta realidad, el hombre se ha visto en la necesidad de elaborar hipótesis y teorías, que a su parecer pudieran explicar esas incógnitas, aunque no pueda demostrarlo. Es el caso se la teoría del Big Bang para explicar la formación del universo a partir de un momento dado; u otra como lo teoría, científicamente no fundamentada, de la evolución de las especies, de Darwin, que trata de explicar el origen de la vida y la aparición del hombre, haciendo una cuestionable analogía entre la observable evolución adaptativa, propia de cada especie en su naturaleza, con una evolución atípica, heterogénea, donde una especie inferior en la escala animal originaría a otra especie diferente y superior a ella (sería una transformación evolutiva); algo de lo cual no existe prueba científica, ni evidencia paleontológica alguna. Aún bajo esta tendencia agnóstica, ante la magnitud, precisión y belleza de todo lo creado, tomando en cuenta las barreras de los misterios científicamente inexplicables, muchos hombres de ciencias han llegado a pensar en la existencia de un creador, muestra de ello: Isaac Newton, Max Planck, Von Braun, Werner K. Heisenberg, Louis Pasteur, quien expresó - "Poca ciencia aleja de Dios, mucha ciencia nos acerca a Dios"; Albert Einstein, quien afirmó - "Dios no ha jugado a los dados con el universo", por nombrar unos pocos, de tantos.
Ante la existencia de la vida en el planeta, tal como la conocemos y la complejidad del inconmensurable universo, creer en Dios es fácil en base a la fe; negarlo es una tarea muy difícil, porque requeriría declararse en posesión de un conocimiento pleno y absoluto, imposible de tener. Por otra parte, de manera también dogmática, sería realizar el vano intento de endiosar al hombre, lo cual es un contrasentido.
Que alguien asegure que la ciencia ha ido develando misterios y de igual manera erradicando la creencia en Dios, es utilizar un sofisma, retrotraerse a etapas de un oscurantismo histórico religioso ya superado o más probablemente, arrastrar argumentos inexistentes para justificar una incredulidad vacía. No ha existido ningún hecho científico que niegue la existencia del Creador, antes por el contrario, mientras el hombre avanza más en la investigación y en los conocimientos, parece tener un mejor concepto de sus propios limites y posibilidades, vislumbrando en consecuencia, la presencia de un ser superior. No sin razón, el célebre científico inglés Stephen Hawking, al final de su conferencia -¿Juega Dios a los dados?, en cuanto se refería a la -imprevisibilidad en la evolución del universo-, expresó: "Se pueden calcular las probabilidades, pero no hacer ninguna predicción en firme. Así el futuro del universo no está del todo determinado por las leyes de la ciencia, ni su presente, en contra de lo que creía Laplace. Dios todavía se guarda algunos ases en su manga".
Antonio Andrade Manzanero.
Ex Presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía
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